The Ibero-American Summit of Heads of State and Government as a political tool

In the below article, GPPAC's Executive Director, Darynell Rodríguez Torres, makes a call to the Ibero-American Summit of Heads of State and Government to demonstrate the value of this forum as a political tool. The XXV edition of this event to be held this week in Cartagena de Indias coincides with two political events of special significance in the region: the triumph of No in the plebiscite for peace in Colombia and the political crisis in Venezuela after the cancellation of the referendum recall. 

  So far, the Ibero-American conference has focused on the 'soft' issues on the regional agenda (education, culture, youth, etc.). While these are important issues, this forum must show that it is also a useful tool for solving the major political issues that affect the region.
  Mr. Rodríguez Torres defends the need of the Ibero-American Conference to become a pillar of the political infrastructure of the region to promote democratic dialogue, prevention and peaceful conflict resolution. He also points out the need to open innovative opportunities for citizen participation so that this forum is perceived as a useful tool, not only by governments, but particularly by the citizens of the countries of the Latin American Community of Nations.

Mr. Rodríguez Torres' article:

La paz en Colombia, la crisis en Venezuela y la Cumbre Iberoamericana

La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, cuya relevancia es en ocasiones cuestionada, tiene una oportunidad de oro para demostrar su valor como instrumento político. La XXV edición de este evento que se celebrará esta semana en Cartagena de Indias coincide con dos hechos políticos de especial significado en la región: el triunfo del No en el plebiscito por La Paz en Colombia y la crisis política en Venezuela tras la cancelación del referéndum revocatorio. 

Los máximos mandatarios de la región no pueden permitirse pasar de puntillas sobre estos asuntos. Pocos foros internacionales se presentan tan oportunos y relevantes en estos momentos como este evento que reunirá a los principales líderes políticos de la región y en el que participará además el nuevo secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres. 

En el caso colombiano, la Cumbre deberá expresar su respaldo político a que se mantenga una solución negociada al conflicto. Los Jefes de Estado y de Gobierno deben dar un mensaje claro para que se genere un amplio consenso político que permita rescatar los acuerdos con las FARC. Esto también supone exigir a quienes lideraron la campaña por el No en el plebiscito (en especial a los Ex-Presidentes Uribe y Pastrana que solían participar en estas cumbres), que mantengan una actitud constructiva, alejada de dogmatismos y formulen propuestas razonables que puedan ser asumidas por las FARC para mejorar los acuerdos. 

El caso venezolano es aún más importante si cabe. Los líderes iberoamericanos deben dejar claro que la región está comprometida con la democracia y con el respeto al estado de derecho.  Los Jefes de Estado y de Gobierno de la región deben utilizar su peso político para liderar una salida pacífica y democrática a esta crisis, en línea con los principios y valores Iberoamericanos que se han consagrado en las declaraciones emanadas de este encuentro desde 1992. 

Hasta el momento, la conferencia iberoamericana se ha enfocado en los temas ‘blandos' de la agenda regional (educación, cultura, juventud, etc.). Si bien estos son temas importantes, este foro debe demostrar que también es un instrumento útil para solucionar los grandes asuntos políticos que aquejan a la región. 

La conferencia iberoamericana puede llegar a convertirse en un pilar de la infraestructura política de la región para promover el dialogo democrático y la prevención y resolución pacífica de conflictos. Para tal fin, es necesario abrir espacios innovadores de participación ciudadana de manera que este foro sea percibido como una herramienta útil, no sólo por los gobiernos, sino particularmente por los ciudadanos de los países que conforman la Comunidad Iberoamericana de Naciones. 

La XXV Cumbre Iberoamericana debe demostrar su valía como foro de concertación política y gestión colectiva de los principales problemas que afronta la región. No pronunciarse con decisión sobre temas como el de Venezuela o Colombia puede dar más argumentos a quienes cuestionan su relevancia y ante cada nueva edición de este evento se preguntan ¿para qué sirve la cumbre Iberoamericana? 
 

Darynell Rodríguez Torres

Experto en Prevención y Resolución de Conflictos de la Global Partnership for the Prevention of Armed Conflict, GPPAC 

Autor de Iberoamérica: La Construcción de una Idea, reflexiones sobre el futuro del proyecto iberoamericano


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